Episodio Tercero
De cómo el Sheriff de Nottingham intenta capturar a Robin
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I
El Sheriff un día dijo "¡Basta !
Este ladrón se me ha subido a las barbas.
Voy a capturarlo por la recompensa ofertada
Y porque soy tío del que ese Robin asesinaba".
Así que ordenó llevarle una orden del Rey firmada
Al bosque de Sherwood, donde Robin habitaba.
II
Pero nadie se atrevía a llevar la carta,
Querían sanos y salvos volver a casa.
El Sheriff buscó en aldeas y posadas
Hasta que un herrero que en una descansaba
Aceptó la tarea encargada
A cambio de que bien se le pagara.
III
El herrero fue hasta donde los árboles floreaban.
En una posada al linde de Sherwood cercana
Se paró a tomar cerveza y para lavarse, agua.
Allí apareció un sajón rubio con cara sonrosada,
Miró al herrero, que cantaba
Y le dijo "Qué bien cantas, amigo" mientras se sentaba.
IV
Ambos hablaron de canciones y enamoradas,
Preguntando el rubio si era mujer lo que buscaba.
El herrero se rió y habló de la orden redactada.
Robin, pues era él, le embriagó mientras se la robaba
Y se marchó dejando la cuenta impagada.
El herrero tuvo que pagarla de mala gana.
V
Más tarde Robin de nuevo le avistaba
Y saliendo de detrás de un árbol le comentaba
"Vaya, amigo, sí que traes mala cara".
"Así te mate una peste mala,
¡Luchemos, a ver quién gana!"
De esta forma, el herrero le retaba.
VI
"No, amigo, me gusta esta tarde clara
Y no quiero estropearla sacando la espada.
En vez de pelear, únete a mi banda;
Cantas bien y la paga no es mala."
El herrero se calmó mientras pensaba
Y rápidamente aceptó la oferta dada.
VII
El Sheriff, ¿quién lo pensara?
Se puso rojo de ira mal disimulada
Al ver cómo de él todos se mofaban.
No quiso que el Rey se enterara
Y juró capturar a Robin Hood sin falta
Para colgarlo de la torre más alta.
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I
El Sheriff un día dijo "¡Basta !
Este ladrón se me ha subido a las barbas.
Voy a capturarlo por la recompensa ofertada
Y porque soy tío del que ese Robin asesinaba".
Así que ordenó llevarle una orden del Rey firmada
Al bosque de Sherwood, donde Robin habitaba.
II
Pero nadie se atrevía a llevar la carta,
Querían sanos y salvos volver a casa.
El Sheriff buscó en aldeas y posadas
Hasta que un herrero que en una descansaba
Aceptó la tarea encargada
A cambio de que bien se le pagara.
III
El herrero fue hasta donde los árboles floreaban.
En una posada al linde de Sherwood cercana
Se paró a tomar cerveza y para lavarse, agua.
Allí apareció un sajón rubio con cara sonrosada,
Miró al herrero, que cantaba
Y le dijo "Qué bien cantas, amigo" mientras se sentaba.
IV
Ambos hablaron de canciones y enamoradas,
Preguntando el rubio si era mujer lo que buscaba.
El herrero se rió y habló de la orden redactada.
Robin, pues era él, le embriagó mientras se la robaba
Y se marchó dejando la cuenta impagada.
El herrero tuvo que pagarla de mala gana.
V
Más tarde Robin de nuevo le avistaba
Y saliendo de detrás de un árbol le comentaba
"Vaya, amigo, sí que traes mala cara".
"Así te mate una peste mala,
¡Luchemos, a ver quién gana!"
De esta forma, el herrero le retaba.
VI
"No, amigo, me gusta esta tarde clara
Y no quiero estropearla sacando la espada.
En vez de pelear, únete a mi banda;
Cantas bien y la paga no es mala."
El herrero se calmó mientras pensaba
Y rápidamente aceptó la oferta dada.
VII
El Sheriff, ¿quién lo pensara?
Se puso rojo de ira mal disimulada
Al ver cómo de él todos se mofaban.
No quiso que el Rey se enterara
Y juró capturar a Robin Hood sin falta
Para colgarlo de la torre más alta.